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Seguramente este año la fotografía fue una vez más un buen motivo de regalos para esta Navidad, pero este regalo en particular tiene una perspectiva diferente, más sufrida y emotiva que representa el intento de comunicación visual entre dos realidades que se imaginan pero no se ven.

Por un lado tenemos a Ingrid Betancourt la ex candidata presidencial secuestrada desde hace ya seis años y por el otro a su familia, su marido y sus dos hijos que recen esperando tener noticias de ella.

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