La foto que no ganó el Pulitzer

Hace poco te hablamos de Kevin Carter, de su cruda y más conocida fotografía ganadora de un Pulitzer, de su gran talento y de una gran depresión que dieron un nefasto final a sus días.

La imagen recorrió el mundo entero, fue el claro ejemplo de los horrores del hambre, y el desamparo de muchos, pero también fue objeto de mucha controversia y cuestionamientos, basados en una primera y rotunda pregunta: ¿Que haría usted, apretar el disparador de la cámara o ahuyentar al carroñero?

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Mucho se habló de las decisiones del fotógrafo, quien espero 20 minutos a que el animal abra las alas para lograr un mayor impacto (cosa que no hizo) y que ciertamente terminó ahuyentando al buitre, pero no ayudo mucho mas a la niña, hecho que como ya comentamos, lo disgustó mucho consigo mismo, y hay quienes dicen que fue el motivo por el cual se quito la vida.

En la vorágine del asunto, y en pos de esclarecer un poco los hechos, tres meses después de la polémica foto de Carter, dos periodistas españoles Davilla y Arenzana, tuvieron a bien mostrar otra realidad del asunto, ¿Carter era tan responsable de la posible posterior muerte de la niña?, ¿Lo buitres se comían a estas criaturas indefensas en Sudan?.

Según estos hombres, la realidad es que no, la explicación de la presencia de los carroñeros cerca de los niños, es que cerca de un centro de alimentación en Ayod donde acudían gente de la zona (entre ellos los niños desnutridos), se había dispuesto un “estercolero”, donde eran depositados desperdicios y así mismo era utilizado como “recinto para defecar”.

Los buitres, tal y como explican, acudían al sitio por los restos de comida en descomposición, lógicamente a escasos metros, se encontraban los niños, que muy mal nutridos y débiles estaban dispersos por el suelo tratando de recobrar fuerzas. Claramente culminan declarando que con la ayuda de un teleobjetivo, puede aplanarse la perspectiva de tal manera, en la que por más que 20 metros separen a uno de otro, primer plano y fondo se funden creando la ilusión de una situación mucho más trágica.

Tratando de demostrar lo antes dicho, Dávila tomó sus propias fotografías tratando de emular la de Carter, con la intención de evidenciar que el peligro no era tal (los buitres siguen estando muy cerca de niños desnutridos, a mi entender personal, peligro hay…).

Ante la presunta idea de que entonces Carter jugó con las perspectivas y la capacidad de comprensión visual de todos quienes hemos visto la fotografía, Davilla por su parte se muestra cauto, aclarando que el fotógrafo no engaña, sino que utiliza recursos técnicos sobre una realidad establecida, pero quizás diferente.

Por su parte Arenzana dice sin más que esta “harto” de todo lo que se ha dicho siempre de la fotografía de Carter, en sus propias palabras: “Es cierto que la fotografía es de tal impacto que no deja a nadie indiferente; pero hizo que mucha gente se planteara preguntas estúpidas”.

Cada uno sabrá a quien creer y el sentimiento que le infunde la fotografía. Éste blog no toma partido por las creencias o posibles evidencias de los periodistas, sólo tenemos la intención de proponerte la información tal y como surge, y darte la posibilidad de conocer todas las versiones.


Publicado por Mariana en Foto Libre, Otros el 24 Marzo, 2007

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