Patti Smith y Robert Mappelthorpe, como explica ella misma en Éramos unos niños, se conocieron por casualidad cuando ambos vivían en Nueva York. Ambos eran jóvenes y no tenían ni un duro. Smith tenía una cita, cuando llegado el momento decisivo de la noche apareció Mappelthorpe y ella fingió ser su novia para no tener que acostarse con la cita en cuestión.

A partir de ese momento no se volvieron a separar. Compatieron amor, pobreza y creatividad, en varios apartamentos y habitaciones de hotel, entre ellos el famoso Hotel Chelsea. Hotel que ahora pocos podrían permitir ni aunque fuera con una de las ofertas de Groupon.

En sus comienzos ninguno de los dos tenía demasiado claro a qué quería dedicarse, Smith dibujaba y Mappelthorpe se dedicaba a buscar fotografías provocativas que utilizaba para crear collages. Ambos tenían dificultades buscando trabajo pero se apoyaban mútuamente tanto económicamente como artísticamente.

Uno de los grandes ídolos de juventud de Mappelthorpe era Andy Warhol y por ello solían frecuentar los bares donde éste y su pandilla se reunían. Entre una de sus diversiones estaba vestirse lo más estrambóticamente posible para estas veladas.

Poco a poco cada uno fue encontrando su camino expresivamente, Patti, quien había empezado a escribir poemas recibió ofertas para colaborar con músicos que la acompañarían mientras ella leía sus creaciones. Mappelthorpe por su parte hizo amigos que podían costearse regalos como una cámara de fotos.

Así es como consiguió la Polaroid con la cual empezaría a disparar contra lo que tenía más a mano, entre otras cosas Patti Smith. De esas primeras sesiones es de donde surgió la portada del primer disco, Horses, en 1975.

Publicado por

Deja tu comentario en este artículo

0 comentarios

Redactar un nuevo mensaje