Pocos son los artistas contemporáneos que conservan esa cualidad renacentista de ser un artista que se desenvuelve con talento en varias artes. Un ejemplo de ellos, es el fotógrafo parisino Brassaï.
Este artista, nacido en Brassó, territorio actual de Rumania, adoptó como segunda nacionalidad la cuidad de París, de la cual fotografió el encanto de su noche y sus personajes.

En los primeros años de vida, Brassaï, cuyo nombre verdadero era Gyula Halász, estudió pintura y escultura en la Academia de Bellas Artes de Budapest. Luego de su paso por el ejército astrohúngaro durante la Primera Guerra Mundial, trabajó en Berlín como periodista y siguió sus estudios en la escuellas de Bellas Artes de esta ciudad.
El primer lustro de la década del 20 sería el momento para el viaje a París, la cuidad en la que desarrollaría su destino de fotógrafo. Allí se estableció en el mítico barrio de Montparnasse, por el que populaban artistas e intelectuales como Henry Miller, Léon-Paul Fargue y el poeta Jacques Prévert, quienes pronto se convirtieron en sus amigos.
Ávido para el periodismo, Halász se hizo conocer en el mundillo selecto de París bajo el
seudónimo de Brassaï, que significa “de Brassó“, su ciudad natal.
1930 será el año en que Brassaï comenzará a recorrer con su lente las calles de la cuidad de las luces, captando las más bellas, anónimas y oscuras fotografías de la fauna nocturna. Prostitutas, simples mortales, artistas callejeros, Actrices, bocacalles, esquinas y jardines son algunos de los temas que inundarán la producción fotográfica de Brassaï.
Su fama fue tal que fue catalogado con el mote de “el ojo de París”. A parte de los retratos románticos y crueles de la noche parisina, el fotógrafo rumano retrató a muchos de sus amigos, entre los que se contaban Picasso, Miller, Dalí, Matisse y Michaux.
No siendo suficiente su fama como fotógrafo, Brassaï continuó con su carrera como redactor y publicó 17 libros, entre los que se cuenta la novela Histoire de Marie, y numerosos artículos publicados en la revista Minotaure.
También incursionó en el cine con su película Tant qu’il aura des bêtes, que ganó el premio a la película más original en el Festival de Cannes. En 1978 ganó el Gran Premio Nacional de la Fotografía de París y en el año 2000, el en el centro Georges Pompidou, le dedicó una exposición retrospectiva con 450 piezas.
Publicado por fada en Fotógrafos Celebres el 21 Febrero, 2007






























